Month: June 2011

La vida es un bit

¿Cuánto tiempo pasas en las redes sociales? ¿Hace cuánto no recibes una serenata? ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a tu amigo “te quiero” en vez de escribirlo en su muro de Facebook?
Expresiones como estas han perdido su valor, gracias al poder de transmisión instantánea, vana y sencilla de los sentimientos, que  son transmitidos desgraciadamente con solo hacer un click.

Así como la tecnología avanza cada día más, como humanos nos atrasamos cada día más, convirtiéndonos en humanoides, entes vacíos de sentimientos vacunados contra el dolor ajeno. Como sociedad no nos inmutamos el saber de las muertes, guerras, injusticias, enfermedades, abusos, y demás atrocidades a la que estamos expuestos a diario.

Estamos adormecidos en la era Smart, pero no Smart de su significado en español: inteligente, sino,  por ser la era de los Smartphones y zombies vivientes,  que es en lo que se han convertido todos los usuarios de esta nueva tecnología, que con sus cabezas bajas, y horas muertas surfeando en las comunidades sociales, han olvidado la esencia real de un beso, de un abrazo, de una sonrisa, que en esta nueva era se ha traducido a dos puntos y un paréntesis.

Ya no es necesario salir a una cita para conversar  y conocerse, con solo agregarse mutuamente en alguna de las redes sociales, automáticamente, nos convertimos en parte de la vida de esa persona, así que todas las expresiones previas para salir con alguien, están en el olvido, antes se pedía al menos el número de teléfono y el nombre, ahora todo se ha reducido al BBpin.

La vida real se ha convertido en pixeles y resolución. Necesitamos volver a lo retro, a los abrazos, a las charlas por  teléfono por largas horas, a las caminatas al parque, a las citas a la heladería, a un apretón de manos, a un susurro. No digo que nos quedemos rezagados, y miremos de reojo las nuevas tecnologías, pero evitemos ser nosotros mismos parte del fin de la humanidad y convertirnos en robots orgánicos. 
La vida es muy corta para desaprovechar el poder de lo invaluable.

Todo era más fácil cuando Blackberry y Apple eran solo frutas.
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Conciencia ecológica

A diario vemos como ciudadanos, empresas proveedoras de energía eléctrica, cable o telefonía, podan indiscriminadamente los árboles en diferentes sectores del país, sin los conocimientos, ni las herramientas necesarias, como parte de su trabajo para la liberación de líneas, ante la complacencia de las autoridades del Ministerio de Estado de Medio Ambiente y los Ayuntamientos, que solapan esta actividad.

Muy bien sabemos que en la República Dominicana no existe la cultura del árbol, la gente no conoce las funciones ambientales y de protección que tiene la masa arbórea urbana.

Los especialistas consideran que la falta de información de los beneficios que un árbol otorga a la actividad humana en las ciudades, tales como crear barreras naturales para atrapar el polvo, generación de oxígeno y hasta reducción del ruido, entre otros; esto ocasiona que la población culpe a éstos de las fallas en los sistemas de alambrado, y hasta de generar inseguridad, por lo que muchas veces es tolerado el derribo y la poda indiscriminada.
La poda y tala sin control de árboles, atenta contra el equilibrio del medio ambiente, y afecta la salud de la población. Debemos tener en cuenta que los árboles cumplen un rol fundamental de purificación del aire, crean  ambientes saludables, agradables y tranquilos, pero también nos protegen de la contaminación atmosférica y electromagnética, que es fatal para el ser humano, porque produce diversos tipos de enfermedades, como el cáncer.

El Ocioso hace un llamado a la conciencia, y  a la acción de las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente, los Ayuntamientos de las diferentes provincias y municipios del país, así como a la población en general, sobre la importancia de hacer una poda correcta de los árboles, no solo hacer campañas en pro del medio ambiente y crear grupos ecológicos que solo buscan cámara y un artículo en la prensa, debemos hacer más que eso, y que existan sanciones a quienes atenten en contra del equilibrio ecológico del país. 

No me lo digas

¿En verdad me amas?
Era su insistente pregunta, mientras destrozaba  mi esperanza en miles de dudas.
Aunque no tenía la necesidad de preguntar, los papeles en ese momento debieron estar invertidos, al menos, que el amor se haya convertido en otra cosa, que hasta el momento había ignorado.

¿En verdad me amas?
Era su duda, mientras destrozaba mi esperanza en infinitos silencios, que no cabían en esta vacía e insípida habitación, donde retumbaba el eco.
No tenia las ganas, ni las fuerzas de responder, ya lo había hecho miles de veces, miles de veces en que tu mente estaba ocupada, inmersa en un mar de suspicacia.

¿En verdad me amas?
Así creíste cazarías mis decepciones, que una y otra vez surcaban mi solitario y gris firmamento.

¿En verdad me amas?
Y así recorría mi sangre, respuesta de las heridas que tú mismo ocasionaste, 
sangre empalmada con desilusiones, falsas ilusiones cargadas de promesas.

¿En verdad me amas?
Aunque desintegres mi  ser, aunque  cercenes mi libertad, aunque los gusanos hayan devorado este amor que una vez cegó mi realidad.

¿En verdad me amas?
Si en verdad me amas, no me lo digas nunca.

Open your mind

Voto porque abramos la mente, arriesguemos las ideas, pensemos más allá de la conciencia social, de los parámetros de nuestro cerebro, en fin, voto porque exploraremos las frecuencias más altas de nuestros pensamientos, y no quedarnos eternamente con  “la mente cerrada”.

Dejemos de poner resistencia, renunciemos al hábito, dejemos de ser humanoides programados a la rutina, a la costumbre, a un esquema de basura, a las leyes. No siempre la razón estará de nuestro lado, debemos equivocarnos, y dejar de  transitar rutas pre-establecidas.
No seamos uno más de los “serios”, ni nos hagmos la idea de que somos libres, aun estamos atados a las normas de lo “normal”, y de lo que todos ignoran.

Esto es pensamiento crítico, dejar de ser robots programados para pensar como la prensa pagada, o como los libros quieran. Debemos de soltar el mapa, y empezar a explorar por nosotros mismos, 
establecer nuestra propia ruta.

Ser humildes intelectualmente nos llevará aún más lejos, dar oportunidades a nuevas opiniones, nuevas creencias, indagar, investigar, no caer en el conformismo, ni en los dogmas, dejar de pensar en el qué dirán y salir del cascarón de la ignorancia.

Entonces, ¿aún crees que el mar se termina en la orilla?