Month: February 2010

-AnaGrafía—–parte I

Desde que nací los doctores me invadieron con malas noticias: que nací con problemas cerebrales, que no iba a vivir por mucho tiempo, que la epilepsia que sufrí cuando bebé me iba a “joder”, y aprendí, no se puede confiar mucho en los diagnósticos, sino en las ganas de vivir de cada quien.

La rinitis me acompaña en esta etapa de mi vida, todavía no me he conformado a vivir con ella o ella conmigo. He vivido muchos momentos que he (tenido) aprendido a olvidar, sí, a veces es mejor la negación. Creo en el amor libre, en lo heterosexual, homosexual, bisexual, trisexual; en el sexo sin amor. El pensamiento es individual, las acciones colectivas. Soy tolerante, observadora y escucho. No tengo agenda, ni diario, ni pasaporte al interior de mi ser, mis viajes son ilegales y espontáneos. Lo último en que quiero reencarnar es en un robot (no me gusta que me programen).

Creo en un alma superior, no iglesia, no biblia; eso me hace no-cristiana, no atea. Considero que las iglesias y los partidos políticos son entes de división social. Admito la fobia que profeso contra los de biblia en brazo, blah blah en sus lenguas, y nada en su accionar. Respeto de ambas vías.

Soy sarcástica, me gusta la ironía, no la heroína. Confieso que soy “enredá”, muy cambiante y “ordenada”, lo que los demás interpretan como desorden. No los culpo. Tengo curiosidad acerca de la muerte, no le temo, solo que no la espero por ahora. Vivir es más que respirar y aspirar. Sensibilidad, lo que más admiro en una persona. Solo bailo cuando tengo unos traguitos “de más”, aunque no sé bailar. El vodka y el café me descongelan, así que los evito (cuando no estoy sola).

De noche sufro de insomnio, de día de sueño excesivo. Tengo amigos, unos pocos, pero me considero afortunada de tener esos pocos. A veces soy maniaco-depresiva, obsesiva-compulsiva, fría y caliente, triste, feliz, niña y mujer, silente y bullosa. Me deprimo con facilidad. Soy un resultado empírico de hechos contrastantes.

Si no fuera yo sería Freddy Mercury. Tengo un blog, 22 años biológicos, y sueños locos. Considero la cordura como aburrida y monótona. Le tengo miedo a los payasos, a las mariposas grandes, a morir ahogada o picoteada, a las “películas” de Robertico, y perder mis dientes. La parte menos dañina del huevo es la clara, aunque no me importe comerme el huevo completo.

Me gustan todos los colores, la div3rsidad, el rock, la comida chatarra, el Brugal con limón y 7up. Escribo. Escribo. Escribo. Tengo cuatro mascotas llenas de pensamientos, pesadillas y sueños, y no sé qué hacer con ellostal vez lanzarlos al mar, y que el infinito descifre las palabras entre prosas y versos, que tal vez se borrarán con el paso del tiempo, las mascotas las guardaré en un baúl.

En esta etapa , mi corazón palpita rápido, pienso mucho, y unas que otras veces me invaden las mariposas el estómago, por la causa de “alguien”; alguien a quien dedico la mayor parte de los litros de sangre que bombea mi corazón, y toda la cantidad de oxígeno que pueda absorber en cada respiración.

No me voy a suicidar, ni me importa que cualquiera lea este post, así soy, me aceptes o no, es una decisión individual.

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Tomé la inspiración de Alexéi Tellerías, en su blog Catarsis Diaria*. Labor entre blothers. Gracias.
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*catarsisdiaria.wordpress.com

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Confesiones de una meliflua

Nunca
había estudiado la conexión de mi celular con mi estómago, y con las maripositas que allí se producen cuando la señal satelital reconoce tus dígitos, y justo en los cardinales del tiempo, escucho tu voz.

Tu voz
que me conmueve, me provoca, me anima, reaviva mis nervios, calma mi ansiedad, y alborota mi calma… es a lo que me aferro, mientras llegue el día que te pueda abrazar, y arrizarme a tu tacto, adueñarme de tu azul mirada, y conquistar esa isla de sentimientos, donde quiero habitar.

En tus brazos,
donde puedo vivir, y morir; inmolar mi soledad, restaurar mi sangriento icono de amor, quien ha salido ileso, a veces mal herido, de batallas, guerrillas, y otras manifestaciones, que simple curitas no pueden sanar.

Hoy confieso
que en la utopía que negaba su existencia ha emergido como hielo en la soda, causando burbujitas que inquietan, y estremecen mis sentidos …

Cursi, utópica, romántica, aturdida, ilusa, melosa, enamorada, soñadora, ingenua, niñita, meliflua… confieso que aún creo en las maripositas en el estómago y en lo cursi y hermoso que es tomarse de la mano, mientras el tiempo se detiene, y nos susurra al oído que nunca es tarde para amar.